Los 10 mejores juegos de mesa para jugar en familia (2025): fáciles, divertidos y para todas las edades
Descubre los mejores juegos de mesa para familia en 2025. Guía completa con explicaciones detalladas de cada juego: qué es, por qué funciona, para quién es ideal. Incluye consejos prácticos para elegir según edad, tiempo disponible y estilo de familia. Catan, Ticket to Ride, Pandemic, Wingspan y más.
Los 10 mejores juegos de mesa para jugar en familia (2025)
Las reuniones familiares han cambiado mucho en los últimos años. Donde antes dominaban las pantallas y cada uno estaba en su mundo, ahora cada vez más familias redescubren el placer de sentarse alrededor de una mesa, compartir risas y crear recuerdos juntos. Y es que los juegos de mesa modernos poco tienen que ver con aquellos Monopoly interminables que acababan en discusiones: hoy existen cientos de opciones diseñadas específicamente para que niños y adultos disfruten por igual, con reglas sencillas y partidas que no se eternizan.
En este artículo te traigo una selección cuidadosa de 10 juegos de mesa que realmente funcionan en familia. No encontrarás aquí los típicos juegos de toda la vida, sino propuestas modernas que han demostrado enganchar a jugadores de todas las edades, desde niños de 6-7 años hasta abuelos. Son juegos con mecánicas frescas, decisiones interesantes y, sobre todo, capacidad para crear momentos memorables sin necesidad de ser un experto en juegos de estrategia.
¿Por qué los juegos de mesa son perfectos para la familia?
Antes de entrar en la lista, vale la pena entender qué hace que un juego de mesa sea ideal para el contexto familiar. No todos los juegos sirven, y de hecho, muchos clásicos que recordamos de nuestra infancia tienen mecánicas que hoy consideraríamos poco apropiadas para jugar con niños.
Fomentan la interacción real sin pantallas. En una época donde cada miembro de la familia tiene su dispositivo, conseguir que todos dejen los móviles y se centren en una actividad compartida es todo un logro. Los juegos de mesa lo consiguen de forma natural: necesitas estar presente, atento a lo que hacen los demás, comunicarte, negociar o simplemente disfrutar de las reacciones de los otros jugadores.
Desarrollan habilidades de forma natural. Mientras jugamos estamos trabajando la toma de decisiones, la planificación, la gestión de recursos, la memoria o el cálculo mental, pero de una forma tan divertida que ni siquiera nos damos cuenta. Un niño que juega a Catan está aprendiendo a negociar, a gestionar recursos limitados y a planificar a medio plazo. Uno que juega a Dixit está desarrollando creatividad y pensamiento lateral. Y todo sin sentir que está "haciendo deberes".
Crean tradiciones y recuerdos compartidos. Algunas de mis mejores memorias familiares no son de viajes caros o regalos espectaculares, sino de esas tardes jugando a juegos de mesa. Esa partida épica donde tu hermano pequeño ganó por primera vez. Ese momento donde tu madre hizo una jugada brillante que nadie vio venir. Esas risas cuando alguien se confundió y todos acabamos llorando de risa. Los juegos de mesa crean experiencias compartidas que se convierten en anécdotas que se cuentan años después.
Se adaptan a diferentes niveles. Los mejores juegos familiares tienen esa cualidad mágica de ofrecer profundidad para los adultos mientras siguen siendo accesibles para los niños. Un adulto puede disfrutar pensando tres jugadas por adelante mientras un niño de 8 años disfruta de las mecánicas básicas y la temática. Ambos se divierten en la misma partida.
Cómo hemos seleccionado estos juegos
Para esta lista he aplicado criterios muy específicos que aseguran que cualquier familia pueda disfrutar de estos títulos:
Accesibilidad. Todos los juegos se explican en menos de 10 minutos y tienen reglas lo suficientemente claras como para que un niño de 8-10 años pueda entenderlas con ayuda. Nada de manuales de 20 páginas llenos de excepciones y casos especiales.
Duración apropiada. Las partidas no superan los 60-90 minutos. Porque sabemos que la atención de los más pequeños (y de muchos adultos) tiene un límite. Mejor varias partidas cortas que una sesión maratoniana donde los niños se aburren a mitad.
Interacción constante. He evitado juegos donde pasas 10 minutos esperando tu turno mientras otros hacen sus jugadas interminables. Estos títulos mantienen a todos los jugadores enganchados incluso cuando no es su turno, bien porque las partidas son rápidas, bien porque las decisiones de otros te afectan directamente.
Múltiples caminos para ganar. Los mejores juegos familiares permiten que jugadores con diferentes estilos puedan competir en igualdad de condiciones. Algunos preferirán la estrategia directa, otros la planificación a largo plazo, otros la diplomacia... y todos tienen opciones reales de ganar.
Rejugabilidad alta. Un buen juego familiar no se agota en la primera partida. Estos títulos tienen suficiente variedad (cartas diferentes, tableros que cambian, estrategias múltiples) como para que quieras volver a jugar decenas de veces sin que se haga repetitivo.
Ahora sí, vamos con los 10 juegos que mejor cumplen estos criterios y que además son perfectos para diferentes edades y dinámicas familiares.
Los 10 mejores juegos de mesa para familia
1. Catan (Los Colonos de Catán)
¿Qué es? Catan es probablemente el juego que más ha hecho por acercar los juegos de mesa modernos al gran público en las últimas décadas. Es un juego de construcción y gestión de recursos donde cada jugador es un colono intentando desarrollar su asentamiento en la isla de Catan. Construyes caminos, pueblos y ciudades, comercias recursos con otros jugadores y compites por ser el primero en alcanzar 10 puntos de victoria.
¿Por qué funciona tan bien en familia? Porque combina elementos muy distintos que enganchan a diferentes tipos de jugadores. Los niños disfrutan de la construcción visible en el tablero (colocas casitas y caminos que van creciendo), del comercio directo con otros jugadores ("te doy dos ovejas por un trigo, porfa") y del componente de azar de los dados que hace que cada turno sea impredecible. Los adultos, por su parte, valoran la profundidad estratégica: las decisiones sobre dónde colocar tus asentamientos iniciales son cruciales y determinan toda la partida, la lectura de qué recursos van a ser más valiosos según cómo se desarrolle el juego, y la gestión del momento óptimo para construir cada cosa.
Además, Catan es uno de esos juegos donde la negociación es absolutamente clave. No vas a ganar en Catan siendo un lobo solitario que rechaza todos los intercambios; necesitas comerciar con los demás para conseguir los recursos que te faltan. Esto genera momentos familiares divertidísimos y muy naturales: "¿Me das madera? Anda, porfa, mira que luego te ayudo contra papá que va ganando...", "Vale, pero solo si me prometes que no me bloqueas este camino", "¡Nadie me quiere dar arcilla! ¡Conspiración!". Las alianzas temporales, los pactos que se rompen y las traiciones amistosas son parte del encanto del juego.
Lo que quizá menos guste a algunos es que el azar de los dados puede ser frustrante. Si tus números no salen durante varias rondas, puede ser desesperante ver cómo otros avanzan mientras tú no consigues recursos. Pero esto mismo tiene su lado positivo: un niño que va perdiendo puede de repente tener una racha de suerte y remontar, lo que mantiene la esperanza viva hasta el final.
Para quién es: Familias con niños desde 10 años en adelante. Aunque la caja indica 8+, mi experiencia es que funciona mejor con 10+ porque hay bastante planificación a medio plazo y los más pequeños pueden frustrarse si no entienden por qué sus decisiones iniciales les han dejado sin recursos clave durante toda la partida.
Duración: 60-90 minutos | Jugadores: 3-4 (ampliable a 5-6 con expansión)

2. Carcassonne
¿Qué es? Carcassonne es un juego de colocación de losetas donde entre todos los jugadores vais construyendo un paisaje medieval del sur de Francia. En tu turno, coges una loseta del montón, la colocas ampliando el mapa común (debe encajar con las losetas ya colocadas), y decides si quieres poner uno de tus seguidores (los famosos meeples) en esa loseta para intentar puntuar caminos, ciudades, monasterios o prados.
¿Por qué es perfecto para familia? Por su simplicidad engañosa. Las reglas básicas son tan sencillas que un niño de 6-7 años puede jugar sin problemas: coges una loseta, la colocas donde encaje con el dibujo, y si quieres pones tu muñequito. Ya está. Literalmente puedes explicar Carcassonne en tres minutos y empezar a jugar. Pero detrás de esa simplicidad aparente hay decisiones constantemente interesantes: ¿completo mi propia ciudad pequeña para puntuar rápido o me meto en la ciudad grande que está construyendo otro jugador para intentar robarle puntos? ¿Inicio un camino nuevo que pueda controlar yo solo o compito por ese camino largo donde hay varios jugadores peleando?
Lo que más me gusta de Carcassonne para contexto familiar es que es un juego prácticamente sin eliminación ni ataques directos agresivos. Los niños pequeños (y muchos adultos también) pueden frustrarse muchísimo en juegos donde "te atacan", "te roban cartas" o "te destruyen lo que has construido". En Carcassonne la competición existe, por supuesto, pero es mucho más sutil e indirecta: compites por puntuar más, puedes complicarle a alguien terminar su estructura colocando una loseta estratégicamente, pero nunca destruyes lo que otros han construido ni les quitas recursos directamente.
Además, el aspecto visual del juego es precioso. Ver cómo poco a poco, loseta a loseta, se va formando ese mapa único de castillos, caminos serpenteantes, monasterios solitarios y prados verdes tiene algo hipnótico y satisfactorio. Cada partida genera un tablero completamente diferente, como un puzzle colaborativo (aunque luego compitáis por los puntos). Y las partidas son rápidas: 30-35 minutos normalmente, lo que permite jugar dos o tres seguidas sin problema.
Para quién es: Realmente para todos. Es el juego que recomendaría sin dudar a cualquier familia que está empezando en juegos de mesa modernos y no sabe por dónde empezar. Desde niños de 6-7 años hasta abuelos, prácticamente todo el mundo puede disfrutarlo. Es el gateway game perfecto.
Duración: 30-45 minutos | Jugadores: 2-5 (ideal con 3-4)

3. Ticket to Ride: Europe (Aventureros al Tren: Europa)
¿Qué es? Un juego de coleccionar cartas de trenes y construir rutas ferroviarias por el mapa de Europa. Al inicio recibes cartas de destino secretas que te piden conectar ciudades específicas (por ejemplo, "conecta Estocolmo con Atenas" por 21 puntos, o "conecta Ámsterdam con Pamplona" por 7 puntos). Tu objetivo es cumplir el máximo de estos destinos posible, y para ello vas reclamando rutas de tren por el mapa colocando tus vagones de colores.
¿Por qué engancha tanto? Ticket to Ride tiene esa cualidad mágica de ser tremendamente fácil de explicar pero ofrecer decisiones interesantes en cada turno. Las acciones que puedes hacer en tu turno son solo tres: coger cartas de tren (para acumular colores), reclamar una ruta del mapa (gastando tus cartas), o coger nuevas cartas de destino (para intentar ganar más puntos). No hay quince acciones posibles que te generen parálisis por análisis; hay tres opciones clarísimas que hasta un niño de 8 años entiende perfectamente.
Pero dentro de esa simplicidad de acciones, emergen constantemente decisiones tácticas interesantes: ¿voy directo a completar mi ruta larga de 21 puntos o primero aseguro las rutas cortas? ¿Me arriesgo a esperar un turno más para conseguir exactamente las cartas que necesito, o reclamo ya esta ruta antes de que otro jugador me la quite? ¿Cojo esta nueva carta de destino o es demasiado arriesgado porque podría no conseguir completarla? La versión Europa, además, añade túneles (que cuestan cartas extra aleatorias) y ferries (que requieren locomotoras) que dan un poquito más de variedad y emoción que la versión americana original.
Un aspecto que adoro de Ticket to Ride es el componente geográfico educativo, aunque suene a marketing de caja de juguete. Los niños realmente van aprendiendo dónde están las ciudades europeas, qué países conectan entre sí, las distancias relativas... todo de forma completamente natural mientras juegan. He visto a niños de 10-11 años que después de jugar varias partidas ya ubicaban perfectamente dónde estaba Budapest, Esmirna o Kiev en el mapa. Y el componente visual del juego ayuda: es muy satisfactorio ver cómo tu red de trenecitos de colores va creciendo por el mapa.
Para quién es: Excelente punto de entrada para familias que nunca han jugado a nada moderno. Desde 8 años funciona perfectamente. Y curiosamente, es uno de los favoritos absolutos de personas mayores: he visto a abuelos de 70-80 años absolutamente enganchados a Ticket to Ride. Algo tiene ese componente nostálgico de los trenes y la tranquilidad del juego que funciona genial con todas las generaciones.
Duración: 45-60 minutos | Jugadores: 2-5 (ideal con 3-4)

Kingdom Games
Ticket to Ride (Aventureros al Tren)
4. Azul
¿Qué es? Azul es un juego abstracto de colocación de azulejos donde cada jugador es un artesano decorando las paredes del palacio real de Portugal. En tu turno coges azulejos de unos platos comunitarios (hay 5-7 platos en el centro con 4 azulejos cada uno) y los vas colocando en tu tablero personal siguiendo unas reglas específicas de patrones y colores. Una vez completas una fila, ese azulejo pasa a la pared decorativa y puntúas según dónde lo coloques.
¿Por qué funciona tan bien? Primero, porque es visualmente precioso. Los azulejos son fichas de resina con colores brillantes y acabado brillante, el tablero está muy bien diseñado con ilustraciones del palacio, y simplemente poner la caja en la mesa ya llama la atención. A los niños les encanta la parte física y táctil de ir cogiendo las fichas de colores y colocándolas en sus tableros. Es un juego que "entra por los ojos".
Segundo, porque captura perfectamente esa tensión de "¿cojo lo que necesito yo o fastidio al otro cogiendo lo que necesita él?". Cada vez que coges azulejos de un plato, el resto de azulejos de ese plato van automáticamente a la mesa central, lo que significa que tus decisiones afectan directamente a qué opciones tendrán los demás jugadores. No es un ataque agresivo del tipo "te destruyo tu castillo", pero sí hay interacción constante e indirecta. Puedes coger azulejos que no necesitas especialmente solo para que el siguiente jugador no pueda usarlos. Y si te pasas cogiendo azulejos que no puedes colocar, te restan puntos al final de la ronda.
Y tercero, porque las reglas se explican en cinco minutos pero las decisiones tienen profundidad. Un adulto que conoce bien el juego puede estar optimizando su puntuación pensando dos o tres turnos por adelante, calculando qué azulejos quedarán disponibles, planeando combos de colocación... mientras que un niño de 8 años simplemente puede intentar completar sus filas escogiendo los colores que le gustan y disfrutar del aspecto visual. Ambos están jugando el mismo juego y ambos lo disfrutan, aunque a niveles de profundidad diferentes.
Para quién es: Desde 8 años sin ningún problema, incluso algún niño de 7 especialmente despierto podría jugarlo. Y curiosamente, también es uno de los pocos juegos familiares que funciona excepcionalmente bien con solo 2 jugadores. Muchos juegos de esta lista necesitan 3-4 para brillar, pero Azul con 2 es fantástico (de hecho, algunos dirían que es cuando más brilla).
Duración: 30-45 minutos | Jugadores: 2-4

5. Kingdomino
¿Qué es? Kingdomino es básicamente el dominó clásico que todos conocemos, pero modernizado y convertido en un juego de construcción de reinos. Cada ficha es un dominó de 2x1 que muestra dos tipos de terreno (bosques, lagos, minas, campos de trigo, prados, pantanos). Tu objetivo es construir un reino cuadrado de 5x5 losetas donde los terrenos del mismo tipo estén agrupados juntos, porque así puntúan más. Además, algunas losetas tienen coronas que multiplican el valor de ese grupo de terrenos.
¿Por qué funciona con todas las edades? Porque es literalmente dominó mejorado, y todo el mundo en España conoce el dominó. La barrera de entrada es mínima: si alguien sabe jugar al dominó (emparejar igual con igual), ya entiende el 70% de Kingdomino. Pero le añade capas interesantes: tienes que construir un cuadrado específico de 5x5 (no puedes salirte de esos límites), buscas agrupar terrenos del mismo tipo para multiplicar su valor al final, y hay un sistema de drafting para elegir las losetas que añade un poquito de planificación.
Las partidas son rapidísimas: 15-20 minutos máximo. Esto lo convierte en un juego perfecto para niños pequeños que todavía no tienen la capacidad de concentración para juegos de una hora. Y como es tan rápido, siempre hay tiempo y ganas para "otra partida más". De hecho, lo normal es jugar dos o tres partidas seguidas porque cuando terminas una, inmediatamente quieres probar otra estrategia diferente.
El juego escala muy bien en complejidad: es suficientemente sencillo para que un niño de 6-7 años pueda jugar (básicamente va cogiendo las losetas que tienen más coronas y terrenos bonitos), pero tiene suficiente profundidad estratégica para que un adulto disfrute optimizando la colocación, pensando qué losetas dejar disponibles para los demás, planificando la forma de su reino... Además, si después de unas partidas sentís que lo habéis dominado, existe "Queendomino", una versión ligeramente más compleja con edificios y más variedad.
Para quién es: Desde 6 años sin problema alguno. Es probablemente el juego ideal como primer juego moderno para familias con niños pequeños. Si tienes un hijo de 6-8 años y quieres iniciarle en juegos más allá del Parchís, Kingdomino es tu opción.
Duración: 15-20 minutos | Jugadores: 2-4

6. Pandemic
¿Qué es? Pandemic es el cooperativo por excelencia. En lugar de competir entre vosotros, todos los jugadores sois un equipo de especialistas (médico, científico, operador de urgencias, investigador...) intentando salvar el mundo de cuatro enfermedades mortales que se están expandiendo por el planeta. Viajáis entre ciudades, curáis enfermos, construís estaciones de investigación e intentáis descubrir las cuatro curas antes de que sea demasiado tarde y el mundo entre en colapso.
¿Por qué es un clásico del cooperativo? Porque captura perfectamente la tensión de trabajar en equipo contra un sistema que va ganando. Pandemic tiene un sistema de escalada de crisis que hace que siempre, siempre sientas que vas perdiendo. Las enfermedades se expanden más rápido de lo que puedes controlar, hay brotes que provocan reacciones en cadena, necesitas priorizar brutalmente porque es imposible hacer todo a la vez. Y luego, cuando finalmente descubrís esa cuarta cura en el penúltimo turno posible, cuando parecía que estabais acabados, la sensación de victoria compartida es increíble. Os levantáis de la mesa celebrando juntos como si hubierais ganado un campeonato.
Lo especial de Pandemic para familias es que es un juego donde toda la familia debate y decide junta. "¿Voy a curar Madrid o voy directo a Atlanta a investigar?" "Yo puedo curar Madrid en mi turno siguiente, tú ve a Atlanta" "Pero si brota otra vez en Oriente Medio antes de que yo llegue, estamos perdidos..." Estas conversaciones estratégicas son oro puro para la dinámica familiar. Los niños aprenden a argumentar sus ideas, a escuchar otras perspectivas, a entender que a veces tu plan no es el mejor y hay que ceder, a tomar decisiones difíciles en grupo donde no hay una respuesta correcta obvia.
Eso sí, hay que tener cuidado con el fenómeno del "quarterback": ese jugador (normalmente un adulto) que básicamente dicta a todos los demás qué deben hacer en cada turno. Esto mata la diversión del juego, especialmente para los niños que sienten que no están realmente jugando sino siguiendo órdenes. Es importante que cada uno pueda proponer sus ideas y que se discutan entre todos, no que haya un general dando órdenes.
El componente educativo de geografía mundial es otro plus: el tablero es un mapamundi con las principales ciudades del mundo (Atlanta, Madrid, Tokio, El Cairo, Mumbai...), así que jugando aprendes dónde están ubicadas sin darte cuenta.
Para quién es: Desde 8-9 años funciona bien, aunque las primeras partidas seguramente las perderéis. Y está bien, perder forma parte del aprendizaje y de hecho las derrotas en Pandemic suelen ser emocionantes ("¡casi lo conseguimos, otra partida más!"). Es perfecto para familias que disfrutan de los retos y del trabajo en equipo.
Duración: 45-60 minutos | Jugadores: 2-4 (ideal con 3-4)

7. Wingspan
¿Qué es? Wingspan es un juego de construcción de motores (engine building) donde cada jugador gestiona una reserva natural de aves en Norteamérica. Vas jugando cartas de aves (cada una con sus características reales: envergadura, hábitat, tipo de nido, alimentación) en tu tablero personal, y estas aves te dan habilidades y recursos que te permiten jugar más aves, que te dan más habilidades, creando un círculo virtuoso de crecimiento.
¿Por qué funciona para familias? Principalmente por tres razones. Primera, porque la temática de aves atrae muchísimo, especialmente a niños que están en esa fase de interesarse por animales y naturaleza. Las ilustraciones de las cartas son preciosas (cada ave está dibujada de forma realista), los datos son reales (envergadura, tipo de alimentación, hábitat), y hay un componente educativo natural: después de jugar varias partidas, los niños saben diferenciar un halcón peregrino de un búho nival, conocen qué aves migran y cuáles no, entienden conceptos de ecosistemas...
Segunda, porque aunque tiene más reglas que los juegos anteriores de esta lista, la estructura del turno es muy clara: cada ronda puedes hacer una de cuatro acciones (jugar un ave, conseguir comida, poner huevos, o robar cartas de aves). Y cada una de esas acciones tiene su fila en tu tablero personal con iconos clarísimos. No hay cien opciones que te paralicen; hay cuatro caminos bien definidos.
Y tercera, porque la competición es muy indirecta y tranquila. No hay ataques entre jugadores, no hay eliminación, no hay "te fastidio directamente". Cada uno construye su reserva de aves en su tablero, intentando crear combinaciones eficientes. Obviamente compites por los objetivos comunes y por las cartas de aves que todos queréis, pero nunca de forma agresiva. Esto lo hace ideal para familias donde hay niños más sensibles o donde simplemente preferís un ambiente relajado.
El aspecto táctil del juego es fantástico: hay una torre de dados con forma de comedero de aves donde metes dados de madera y salen al azar, hay huevos de plástico de colores que vas colocando en tus cartas, las propias cartas tienen un acabado precioso... Es un juego que da gusto manipular.
Para quién es: Desde 10 años funciona bien. Requiere un pelín más de capacidad de planificación que los anteriores (estás construyendo un motor que dará frutos en 2-3 turnos), pero la temática ayuda mucho a que los niños se enganchen. Funciona perfectamente desde 2 hasta 5 jugadores.
Duración: 40-70 minutos (las primeras partidas más largas, luego más fluidas) | Jugadores: 2-5

8. Dixit
¿Qué es? Dixit es pura imaginación y creatividad. Cada jugador tiene una mano de cartas con ilustraciones surrealistas, oníricas y preciosas. En tu turno como narrador, eliges secretamente una carta de tu mano, das una pista sobre ella (puede ser una palabra, una frase, una canción, un sonido, una mímica, lo que quieras), y los demás jugadores deben poner boca abajo una carta de su propia mano que también podría encajar con esa pista. Luego se revelan todas las cartas mezcladas y cada jugador vota cuál cree que es la del narrador.
¿Por qué es mágico en familia? Porque no hay respuestas correctas o incorrectas, solo interpretaciones. Una misma ilustración puede evocar "soledad" para una persona, "libertad" para otra, recordarle a alguien una película específica, o traerle un recuerdo de infancia. Las pistas pueden ser desde muy obvias ("es un animal rojo") hasta súper abstractas y personales ("esa tarde en el parque cuando tenía 7 años"). No hay límites a la creatividad.
Lo especial de Dixit es que genera conversaciones y momentos de conexión familiar que otros juegos no consiguen. Cuando alguien da una pista rara y luego explica por qué esa ilustración le hizo pensar en eso, descubres formas de pensar de tus familiares que no conocías. "¿Esta imagen te recordó a cuando éramos pequeños y papá nos llevaba a la playa? ¡Yo no lo habría visto nunca así!" "Para mí esta carta es tristeza, pero para ti es esperanza... interesante". Son conversaciones que van más allá del juego.
Además, es un juego sin ganadores agresivos ni perdedores frustrados. Incluso si vas último en puntos, sigues disfrutando de las imágenes preciosas, las pistas locas que da la gente, las interpretaciones inesperadas, las risas cuando alguien vota una carta completamente equivocada... La puntuación casi pasa a segundo plano ante el disfrute de compartir interpretaciones.
Un detalle importante del sistema de puntuación (que mucha gente malinterpreta): si TODOS aciertan tu carta, no puntúas. Y si NADIE acierta, tampoco. Solo puntúas si algunos aciertan y otros no. Esto fuerza a que las pistas sean equilibradas: ni tan obvias que todos acierten, ni tan crípticas que nadie las entienda. Es un diseño brillante que equilibra el juego automáticamente.
Para quién es: Familias con niños desde 6-7 años, aunque al principio necesitarán ayuda para pensar pistas creativas. Los más pequeños tienden a dar pistas muy literales ("es un conejo") y poco a poco van aprendiendo a ser más abstractos. Funciona especialmente bien con grupos de 5-6 personas (el máximo son 8, pero con muchos jugadores se alarga bastante).
Duración: 30-40 minutos | Jugadores: 3-8 (ideal con 5-6)

9. 7 Wonders Duel
¿Qué es? 7 Wonders Duel es un juego de drafting de cartas y construcción de civilizaciones específicamente diseñado para dos jugadores. Cada jugador va construyendo su civilización a lo largo de tres eras (Edad Antigua, Edad Media, Edad Moderna) eligiendo cartas de una pirámide central que se va revelando poco a poco. Las cartas representan edificios de diferentes tipos: comerciales (dan recursos), militares (avanzan en la pista de conflicto), científicos (dan símbolos científicos), o cívicos (dan puntos de victoria).
¿Por qué es perfecto para parejas o padre/madre-hijo? Porque está diseñado desde cero para 2 jugadores, no es un juego multijugador mal adaptado. Cada decisión que tomas afecta directamente a tu oponente: si coges una carta, dejas otras disponibles; si construyes militar, fuerzas al otro a responder; si vas a por ciencia, creas presión porque puede ganar instantáneamente si consigue 6 símbolos científicos diferentes.
Hay tres formas de ganar, lo que crea tensión constante: victoria militar (si avanzas mucho en la pista de conflicto), victoria científica (si consigues 6 símbolos científicos diferentes), o victoria por puntos al final de la tercera era. Esto significa que siempre tienes que estar vigilando qué está haciendo el otro. ¿Va a por ciencia? Tengo que intentar coger cartas científicas para bloquearlo. ¿Está avanzando en militar? Necesito construir algo para no perder automáticamente.
El juego tiene suficiente profundidad para mantener el interés durante muchas partidas. Las cartas que aparecen en cada era son parcialmente aleatorias, las maravillas que construyes son diferentes cada vez, y las estrategias viables son múltiples (puedes ganar centrándote en comercio y puntos, o yendo agresivamente a ciencia, o construyendo militar para presionar...). No hay una estrategia dominante.
Eso sí, tiene más reglas que los juegos anteriores de esta lista. La primera partida necesitarás el manual cerca para consultar iconos y dudas. Pero a partir de la segunda o tercera ya fluye con naturalidad.
Para quién es: Parejas, o un padre/madre con un hijo desde 10-11 años. Requiere capacidad de planificación a medio plazo y de lectura de la estrategia del contrario. No es el juego para iniciar a alguien en juegos modernos, pero si ya habéis jugado algunos de esta lista y os gustan, 7 Wonders Duel os encantará.
Duración: 25-40 minutos | Jugadores: 2 (exclusivamente)

10. Root
¿Qué es? Root es un juego asimétrico de control de área y estrategia donde cada facción tiene mecánicas completamente diferentes. Estás en un bosque donde diferentes facciones animales luchan por el control: la Marquesina de Gatos (un ejército organizado que controla territorios), los Eyrinos (aves aristocráticas que planifican sus acciones por adelantado), la Alianza de los Bosques (guerrilleros rebeldes), el Vagabundo (aventurero solitario)... Cada facción juega de forma radicalmente distinta.
¿Por qué lo incluyo en una lista familiar siendo más complejo? Porque es perfecto para familias con niños mayores (12+) que ya tienen experiencia con juegos de mesa y buscan algo con más profundidad. No es un juego para principiantes absolutos, pero si ya habéis jugado varios de los títulos anteriores y queréis subir de nivel, Root ofrece una experiencia increíble.
Lo especial es la asimetría total. No estáis todos haciendo lo mismo con pequeñas variaciones; cada facción tiene reglas diferentes, gana puntos de formas diferentes, tiene estrategias completamente distintas. Los Gatos construyen edificios y controlan territorios. Los Eyrinos planifican decretos que deben cumplir. La Alianza es un ejército insurgente que empieza débil pero crece en poder. El Vagabundo hace misiones y ayuda/entorpece a otros. Esto significa que cada miembro de la familia puede escoger una facción que encaje con su estilo de juego.
El componente de negociación y diplomacia es brutal. Necesitas hacer alianzas temporales, convencer a otros de que ataquen al líder en lugar de a ti, ofrecer pactos de no agresión... Las conversaciones que emergen son fantásticas: "Si me dejas en paz este turno, yo no ataco tus edificios el próximo", "Entre todos tenemos que frenar a los Gatos o ganan". Es un juego que genera momentos memorables.
Las ilustraciones son preciosas (todo el arte es estilo storybook con animales), los componentes de madera son de calidad, y la rejugabilidad es altísima porque puedes probar diferentes facciones y cada una se juega diferente.
Para quién es: Familias con jugadores desde 12-13 años que ya tienen experiencia con juegos modernos. No es para iniciar a nadie, pero si buscáis el siguiente nivel de profundidad estratégica manteniendo un ambiente familiar (no es un wargame denso), Root es fantástico.
Duración: 60-90 minutos | Jugadores: 2-4 (ideal con 3-4)

Cómo elegir el juego perfecto para tu familia
Ahora que ya conoces los 10 juegos, quizá te preguntes: "Vale, ¿pero por dónde empiezo? ¿Cuál es el mejor para nosotros?". Aquí van algunos consejos prácticos basados en mi experiencia real jugando con decenas de familias diferentes.
Según la edad de tus hijos
La edad es probablemente el factor más importante a la hora de elegir.
Si tienes niños de 6-8 años, tu mejor apuesta es empezar por Kingdomino o Carcassonne. Estos dos tienen la combinación perfecta de reglas ultra-simples, partidas cortas y componentes visuales que llaman la atención. Un niño de esta edad puede entender las mecánicas básicas en literalmente tres minutos y empezar a jugar inmediatamente sin sentirse perdido o abrumado. Kingdomino es especialmente bueno porque las partidas duran solo 15 minutos, perfecto para mantener la atención de niños pequeños.
Dixit también funciona desde esta edad, aunque los más pequeños necesitarán ayuda para pensar en pistas creativas (tenderán a ser muy literales: "es un gato", "es azul"). Pero el aspecto visual del juego les encanta y poco a poco van aprendiendo a ser más creativos con las pistas.
Con niños de 8-10 años, ya puedes introducir prácticamente cualquiera de la lista excepto Root. Ticket to Ride, Azul y Pandemic son especialmente indicados para esta edad. A los 8-10 años ya manejan mejor la planificación ("si hago esto ahora, luego podré hacer aquello") y disfrutan del componente competitivo sin frustrarse excesivamente cuando pierden. Ticket to Ride en particular es magia pura con esta edad: entienden perfectamente el concepto de con
¿Te gusta mi contenido?
Invítame a un café para apoyar mi trabajo